Mindfulness y la mente de principiante

Ana V. Morales
Hemos perdido, en gran medida, la capacidad de sorprendernos con lo que nos rodea. Vivimos muy apurados, damos muchas cosas por sentadas y dejamos de observar el mundo con verdadera atención.

Creemos que ya conocemos a las personas, los lugares e incluso a nosotros mismos, por lo que dejamos de explorar más allá de lo evidente.

Cuando aprendemos algo nuevo solemos estar atentos, curiosos y completamente presentes. Nuestra mente está abierta a descubrir. Sin embargo, a medida que acumulamos experiencia, aparece otra tendencia: creemos que ya sabemos, dejamos de observar con frescura y comenzamos a actuar en piloto automático.

Mindfulness y la mente de principiante
En la tradición del budismo zen existe un concepto simple y profundo llamado Shoshin, que en japonés significa mente de principiante.

La mente de principiante es una actitud de apertura, curiosidad y humildad. No implica ignorar lo aprendido, sino reconocer que siempre existe algo nuevo por descubrir. Es la disposición de acercarse a cada experiencia como si fuera la primera vez.

El maestro zen Shunryu Suzuki lo expresó de forma magistral:

"En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en la del experto, pocas."

Cuando creemos que ya lo sabemos todo, dejamos de hacer preguntas, de escuchar y de aprender. En cambio, una mente abierta mantiene viva la capacidad de asombro y favorece el crecimiento personal.

Aquí es donde Shoshin se encuentra con el mindfulness.

Practicar mindfulness consiste en prestar atención al momento presente con apertura, curiosidad y sin juzgar la experiencia. Para ello necesitamos precisamente esa mente de principiante, capaz de observar cada instante sin anticipar lo que ocurrirá ni interpretar automáticamente lo que sucede.

Respirar puede sentirse diferente en cada momento. Caminar nunca es exactamente igual. Escuchar a otra persona con atención genuina puede revelar aspectos que antes pasaban desapercibidos. Incluso una taza de café puede convertirse en una experiencia completamente nueva cuando la vivimos con presencia.