¿Cómo saber si una decisión es buena o mala?

Ana V. Morales
No queremos errar. El gran dilema, en el que nos vemos enfrentados.

¿Te cuesta tomar decisiones, qué carga le otorgas cada vez que lo haces?

La verdad es que nos cuesta dejar que las cosas fluyan siendo la principal consecuencia el no aceptar las cosas tal cual son. Pero si afinamos un poco la observación es probable que nos demos cuenta que las cosas no son buenas o malas en si mismas.

Alan Watts, filósofo, escritor y conferenciante británico, utilizaba este cuento justamente para invitar a los participantes en las conferencias que ofrecía, como una forma de ilustrar acerca de cómo vivir en armonía con el flujo de la vida, aceptando los cambios sin juicios, del tipo es bueno o malo.

¿Bueno o malo?
Por mi parte tengo la intención de que te detengas un momento y reflexiones en ello:

Había una vez un granjero chino que trabajaba la tierra con su hijo. Un día, su único caballo se escapó y los vecinos llegaron a consolarlo por su mala suerte. "¡Qué mala suerte has tenido!" decían. Pero el granjero respondió: "¿Buena suerte, mala suerte? ¿Quién sabe?".

Unos días después, el caballo regresó trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Los vecinos, al ver la fortuna del granjero, vinieron a felicitarlo. "¡Qué buena suerte has tenido!" exclamaban. Pero el granjero simplemente respondió: "¿Buena suerte, mala suerte? ¿Quién sabe?".

Entonces, mientras el hijo del granjero intentaba domesticar uno de los caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Una vez más, los vecinos acudieron al granjero para lamentarse de la mala fortuna de su hijo. "¡Qué mala suerte has tenido!" le decían. Y nuevamente, el granjero respondió: "¿Buena suerte, mala suerte? ¿Quién sabe?".

Poco tiempo después, el ejército llegó al pueblo reclutando a todos los jóvenes para la guerra, pero al ver al hijo del granjero con la pierna rota, lo dejaron en paz. Los vecinos, impresionados por la sabiduría del granjero, vinieron a felicitarlo nuevamente. Pero una vez más, el granjero simplemente respondió: "¿Buena suerte, mala suerte? ¿Quién sabe?".

Este cuento ilustra bastante bien que las cosas no son ni buenas ni malas. Es relativo, a veces hay decisiones que tomamos por propia voluntad o bien nos vemos forzados a tomar, en principio pareciera que no es positiva pero luego nos demuestra que era acertada o por el contrario nos sucede algo que parecía positivo a la larga se transforma en algo infructuoso.